Carta del Director Espiritual

                                                                             

 

He cumplido un año de párroco en la parroquia de la Santa Cruz y San Felipe Neri. Sirvan estas palabras de agradecimiento y saludo a todos los que venís a la Parroquia, seáis de la pertenencia que seáis y, de un modo especial, a los hermanos de la Pontificia, Real, Muy Ilustre y Venerable Archicofradía del Santísimo Cristo de la Sangre, María Santísima de Consolación y Lágrimas, y del Santo Sudario.

Es el Señor quien va escribiendo la historia y es el Señor quien “mueve los corazones de sus fieles en un mismo deseo”. Este es el sentir de la Parroquia y debe serlo también de esta Archicofradía: caminar todos juntos en San Felipe que es nuestra casa, nuestra iglesia, nuestra familia, nuestra comunidad... Colaboráis en el desarrollo de la acción litúrgica, participáis en las celebraciones y en las actividades parroquiales; os falta tiempo para ayudar en lo que la Parroquia necesita; a veces estáis al quite en los detalles más sencillos y pequeños, poco percibidos por muchos pero importantes a los ojos de Dios y de la Virgen. Algunos miembros de la Archicofradía pertenecéis al grupo parroquial de jóvenes de Confirmación que este año recibiréis, si Dios quiere, este sacramento de manos del Sr. Obispo. Ojalá y el próximo curso os suméis nuevos hermanos al nuevo grupo de jóvenes que se cree para prepararse para recibir la Confirmación. No es fácil encontrar gente dispuesta a dar testimonio de la fe en los tiempos actuales; pero observo que, poco a poco, vuestro interés por comprometeros un poco más con la Parroquia ha ido creciendo; esto es una manera hermosa, generosa y gratuita de dar testimonio de la fe.

La Archicofradía de la Sangre se encuentra en una relación muy bonita, propia de cristianos, con el resto de hermandades de la parroquia y la Orden. Todos a una para la vida de la Parroquia y para la evangelización. A las cuatro asociaciones, cada uno con su advocación, los une la misma Madre, Nuestra Señora la Virgen María, Madre de Dios.

Sigamos adelante en el amor y la devoción al Señor Jesús y a la Virgen María. En este Año en que se conmemora el 150 aniversario del patronazgo y el 75 de la coronación de la Virgen de la Victoria, patrona de la Diócesis de Málaga, ella nos enseña a vivir la fe mirando a su Hijo Jesucristo, camino, verdad y vida. Supo estar en todo momento como la mujer llena de fe y llena de gracia; en el Nacimiento fue la Madre que nos trajo al Salvador, en Caná la Intercesora que se hizo cargo de las necesidades de los hombres, en la vida de Jesús fue la Acompañante y en el momento de Dolor supo estar al pie de la Cruz de su Hijo. Finalmente fue coronada en la alegría del cielo. Ella la Virgen María es la llena de gracia, la Madre de Dios y fuente de la alegría.

También será el año en el que, Dios mediante, se beatificará al P. Arnaiz en la ciudad de Málaga, un acontecimiento que se extiende a toda la Iglesia, que contará a partir de entonces con un nuevo Beato y, encima, lo tenemos tan cerquita. Será un día precioso.

En estos días en los que el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a rezar por la paz en el mundo y en nuestros corazones, acudamos a la Reina de la Paz que nos enseña cuál es el verdadero camino que el hombre debe seguir para ser hermano del otro, porque ella nos ha traído al Salvador, el Príncipe de la Paz.

Santa María de Consolación y Lágrimas, ruega por nosotros.

 

 

Alejandro Pérez Verdugo

 

Párroco de la Parroquia de la Sta. Cruz y S. Felipe Neri